En el nombre de Yoahaz partieron las naves
recorriendo en silencio el mar de los mares
Elyadin rogó a su dios silencio de las sirenas
y ellas con su canto respondieron como hadas.
Nehusta sollozó de penar en la legiòn de vides
y en la soledad del viento las naves arriaron como Nautha
pero la mirada de la mujer traía la muerte a su pueblo
y en las murallas malditas del silencio de los muertos
una paloma herida de silencio y silencio
le dijo a los muertos que la mirada de Neko era un silencio.
En Babel partieron de nuevo las naves hacia la lejanía
y en ella volaron pasiones y mentiras de lejanos día
y Neko dijo a los suyos oh pasión oh pasión de silencio.
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